SONETO

Pocas composiciones poéticas tienen la musicalidad y la precisión del soneto, estrofa importada de Italia  por los poetas españoles del Renacimiento que sigue siendo la primera y la preferida también de todos los poetas actuales.

Para esta labor sólo puedes usar catorce versos endecasílabos. Es muy importante que acentúes en la sexta sílaba ( o en cuarta y octava) y el ritmo fluirá. Rima en consonante, primero dos cuartetos (con el planteamiento del tema) y lugo dos tercetos (con la conclusión)

Las claves: empezar con un verso deslumbrante (con algún recurso estilístico original) y rematar con un último verso rotundo y sorprendente.

Confidencial: Un truco que me da resultado es guardar para el final el verso que provocó mi atención y me sugirió el tema. Por ejemplo: Eres la voz que arrancará la tierra. Pues sobre éste endecasílabo, su temática  y su rima iría construyendo los trece versos que colocaría delante para concluir en él.

Es tan bella mi chica y cariñosa
que no puedo estar lejos sin buscarla.
Juro que del amor es una diosa,
que todo lo dejé para adorarla.

De las flores tal vez la más mimosa,
no podrán sus rivales superarla.
Los poetas la cantan en sus glosas,
confío que mi amor sabrá cuidarla.

Como premio por todos perseguida,
como pieza mayor de más decoro,
cual talismán la guardo con mi vida.

Y aunque es libre de  amar, será mi amiga,
pues con dulces cadenas la enamoro
y gustoso daré cuanto me pida.

Javier Gómez

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