SONETO

En este parque estuve con mi amada,
tumbado sobre el césped, escribiendo
un poema de amor, mientras callada
mi dama muy atenta iba leyendo.

Las palabras guiaban su mirada.
Gozaba entre silencios sonriendo.
Los vocablos salían en cascada;
Fiel intérprete, artera, traduciendo.

Un instante quedó todo parado.
No más rimas. No más palabras frías.
Entonces me miró de una manera

cómplice, pitonisa. Cautivado,
rompí el papel, seguí la poesía
para que de mis ojos la leyera.

Carlos de la Fuente

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