ESCENAS DE CASANDRA´S DREAM

Guión y dirección: Woody Allen

ASUNTO: Ian y su hermano menor, Terry, a pesar de sus apuros económicos, adquieren un velero de segunda mano llamado Casandra´s Dream, con la idea de acondicionar lo navegar en él los fines de semana. Ian conoce a una atractiva actriz en busca de éxito y se siente fascinado por ella. Por otro lado, la debilidad de Terry por el juego provocará que ambos confluyan en un callejón sin salida en la que la situación financiera será extremadamente delicada. La aparición de su tío, recién llegado de los Estados Unidos y con un pasado aparentemente repleto de éxitos económicos, supone un alivio para la
economía de los hermanos. Pero todo tiene un precio. El tío les obligará a infringir la ley, poniendo a prueba su catadura moral, y provocando una serie de acontecimientos de consecuencias inesperadas.

ESCENA: Terry está trabajando en el taller mecánico. Llega Ian, momento que aprovecha Terry para pedirle dinero prestado con el que pagar unas deudas recientes de juego.

IAN.- ¿Qué te pasa? Tienes cara de funeral.

TERRY.-Anoche perdí mucho dinero en una partida.

IAN.-¿Mucho? ¿Cuánto?

TERRY.-Mucho. Ven aquí.

IAN.- Pero, cuánto es mucho, ¿Cuánto?

TERRY.-Volví a perder las treinta mil

IAN.- Ya

TERRY.-Más otras noventa mil libras.

IAN.- Pero, Terry, ¿qué es lo que te está pasando?

TERRY.-Es como si estuviera en trance. Sabía lo que pasaba, pero seguí adelante.

IAN.- Me harás vomitar. Dime, ¿cómo vas a devolver noventa mil libras?

TERRY.-Tengo que hacerlo. Me las dejaron con un fuerte interés.

IAN.-¿Unos prestamistas?

TERRY.-Sí.

IAN.- Terry, te partirán las piernas.

TERRY.-Pedí más y más creyendo que cambiaría mi suerte, pero empeoró.

IAN.- Me gustaría ser compasivo, pero me pones furioso. ¡Noventa mil libras!

TERRY.-¡Joder! ¿Qué puedo hacer? (Se toma unas pastillas)

IAN.- No sé qué puedes hacer, pero no te va a ayudar el whisky ni esas pastillas.

TERRY.-Tengo migrañas. No me ataques, ayúdame.

IAN.-¿Cómo quieres que te ayude, Terry? …Terry, sólo soy un don nadie que se hace el importante paseando en coches prestados. Yo no tengo dinero.

TERRY.-Tienes dinero ahorrado. Me lo dijiste.

IAN.- No. Tengo algo de dinero ahorrado para la inversión en ese negocio, lo del hotel…  Pero no tengo tanto como… Pero, ¿cómo quieres que te ayude?

TERRY.-Pues tienes que dejarme algo para hacer un par de pagos, para calmarles hasta saber qué hago.

IAN.- Y, ¿qué es lo que vas a hacer?

TERRY.-No lo sé.

IAN.- Hacer qué… Terry he venido hasta aquí a verte y me pides… mis ahorros…

TERRY.-Estoy en un lío.

IAN.- Sí, en un lío bien gordo.

ESCENA: Ian y Terry han ido a pedir ayuda económica a su tío rico. Sin embargo, es el tío, que está en serias dificultuades,  quien les pide ayuda muy especial.

HOWARD.-Hay un antiguo empleado dispuesto a revelar cosas que podían ser enormemente perjudiciales para mí… desagradables.

TERRY.-Seguro que no tienes por qué preocuparte

HOWARD.-Bien. Hablando claro, no puedo permitir que un colega llamado Martin Bart saque a la luz ciertas pruebas.

TERRY.-¿Por qué? Perdona, no…no te sigo.

HOWARD.-Mi situación es muy vulnerable. Las consecuencias podían ser atroces.

IAN.- Y ¿qué obtiene ahí? ¿Ese Martin Bart no quiere atender a razones?

HOWARD.-Pues, desgraciadamente he tenido varias discusiones con él… No acepta mi punto de vista.

IAN.-¿Por qué no?¿No será una cuestión de dinero?

HOWARD.-Para nada. No creo que una compensación cambiara su opinión. Y sinceramente, no es un camino que me apetezca tomar.

TERRY.-Entonces, ¿qué?

HOWARD.-Creo que hay quitar a Bart de en medio.

IAN.-¿Quitar de en medio?

HOWARD.-No existe otra solución. Creedme que lo he pensado, pero si él no se quita de en medio me espera una larguísima estancia en la cárcel, y podría ser para siempre.

TERRY.-Dios mío, ¿qué has hecho?

HOWARD.-¡A mí no me hables así!

TERRY.-Perdona, no quería faltarte al respeto…

HOWARD.-He tenido que tomar algunas decisiones muy difíciles para evitar la ruina. Cuando las tomé, ya sabía que estaba corriendo un gran riesgo. Pero era mucho lo que había en juego y tú sabes mejor que yo lo que es jugar.

TERRY.-No quería molestarte.

HOWARD.-No se consigue lo que yo he conseguido cumpliendo las normas. Ya lo comprobaréis.

IAN.- Tío, él no quería faltarte al respeto.

HOWARD.-No cuestionabais mi ética cuando me pedíais algo, ¿verdad?

IAN.- Oye, tío Howard, no estamos cuestionando tu ética.

TERRY.-Tú sabes lo que haces. Sólo estamos sorprendidos.

HOWARD.-Ah, ¿sí? ¿Sorprendidos? ¿Sorprendidos de que necesite ayuda? ¿Sorprendidos de que mi vida pueda irse al traste si ese ingrato fracasado decide venderme a cualquiera
para salvarse?

IAN.- Y quitarle del medio… significa…

HOWARD.-Hay que impedir que ese hombre pueda declarar por cualquier medio posible.

TERRY.-¿Quiere que lo matemos?

HOWARD.-A estas alturas no veo otro modo. No hay posibilidad de implorarle, de comprarle. Pero debe ocurrir, para que yo sobreviva.

TERRY.-No sé, no sé.

HOWARD.-Sé hombre, joder.

TERRY.-No quiero matar a nadie.

HOWARD.-Necesito saber si podéis solucionármelo. Sois los únicos a quienes puedo acudir.

IAN.- Pero seguro que tiene que haber alguien que haga estas cosas por un precio… No sé…

HOWARD.-Yo … yo no sabría encontrar a esa persona. Y si lo hiciera, siempre estaría en sus manos, o resultaría ser un policía secreto o algo así. Confieso que me encuentro en aguas desconocidas. Necesito la ayuda de personas a quienes pueda confiar mi vida.

TERRY.-Yo no podría matar a nadie.

HOWARD.-¡Ah, claro! Y ya está. Bien que acudían a mi vuestro padre y vuestra madre cuando no podían daros de comer. Entonces podíais acudir a mí para todo.

IAN.- Es que lo que nos pides, tío Howard, es desproporcionado

HOWARD.-Bart podría tener un accidente, a Bart podría atropellarle un coche, o morir en un atraco callejero…

TERRY.-Por dios, por dios

HOWARD.-¡Quieres dejar de gimotear. Pero, ¿qué coños pasa? Habéis venido a mí implorando un favor: ayúdame, tío Howard, necesito dinero, me he metido en un lío, me he equivocado, ayúdame a cambiar de vida ¿Cómo voy a ayudaros, cómo voy a poder atender a vuestras necesidades si me estoy pudriendo en una cárcel? Joder, no puedo creer que me hagáis pasar por esto. Después de lo que he hecho por vosotros me lo debéis: la familia es la familia, la sangre es la sangre. No se hacen preguntas, proteges a los tuyos.

TERRY.-No puedo hacerlo

IAN.- No es eso. Esto es muchísimo más que un simple favor

HOWARD.-No me des lecciones. Yo no nací ayer. Me doy cuenta… conozco la gravedad de lo… Bueno, dejadlo estar…

TERRY.-No puedo, no puedo.

HOWARD.-Claro que puedes. Haced que parezca un accidente. Lo que pasa es que no tengo a nadie más a quien acudir. No os molestéis. Olvidad que os lo he pedido. Olvidad que nos conocemos. No hace falta que volvamos a vernos, porque veo que vuestra idea de
familia es muy distinta de la mía.

ESCENA: Ian y Terry han matado al socio de su tío. Ian habla por teléfono con su novia y le interrumpe Terry muy angustiado.

IAN.- Yo también te echo de menos… Ya he reservado para después de la función… ¿(timbre) ¿Quién será? Oye, nos vemos luego, ¿de acuerdo? Adiós. (Abre la puerta y entra Terry) Hola, ¿qué te pasa?

TERRY.-Tengo que hablar contigo.

IAN.- Tenías que haber llamado. Espero a unos tíos para una llamada transatlántica.

TERRY.-Tengo malos pensamientos.

IAN.-¿Qué malos pensamientos?

TERRY.-Hemos hecho algo horrible, Ian.

IAN.- Debes olvidarte de eso.

TERRY.-Lo intento. No debí dejar que me convencieras.

IAN.- Yo no te convencí. Terry, necesitabas su ayuda. Los prestamistas te iban a romper las piernas, y a lo mejor también las de Kate.

TERRY.-Pero a Martin le pisamos como si fuera una cucaracha.

IAN.- Terry, no podemos discutirlo. Ya te he dicho que ahora me esperan dos tíos y una conferencia transatlántica.

TERRY.-Yo no puedo seguir así.

ESCENA: Terry acude a la casa de unos amigos de la novia de Ian donde se celebran una fiesta. Ian se encuentra en el jardín con su hermano visiblemente deprimido y dispuesto a confesarlo todo.

IAN.- Terry, qué haces aquí. ¡Cómo sabías donde estaba?

TERRY.-Kate tenía la dirección. Tenía que decirte una cosa.

IAN.- Bien, pero baja la voz. No quiero que nos oigan. ¿Por qué no me has llamado al móvil?

TERRY.-Quiero entregarme, Ian

IAN.-¡Qué?

TERRY.-Hemos quebrantado la ley de Dios

IAN.-¿Dios? Terry, ¿qué Dios, qué Dios? Estás idiota, ¿qué Dios?

TERRY.-No debí dejar que me convencieras.

IAN.- Yo no te convencí, Terry. Y tienes que dejar de engañarte.

TERRY.-Quiero quitarme este peso.

IAN.- Oye, no puedes hacer esto, comprendes. No puedes. Destrozarías tu vida, la mía y la de tío Howard.

TERRY.-No, no te implicaré ni a ti ni a tío Howard. Ya lo tengo decidido.

IAN.- No podrás mantenernos al margen.

TERRY.-Sí que podré.

IAN.- No. Estás alterado, inestable. Tus mentiras nos descubrirán.

TERRY.-He pensado en el suicidio, Ian.

IAN.- Pero, ¿por qué?

TERRY.-Deja de preguntar lo mismo una y otra vez.

IAN.- Pues suicídate y no nos metas a Howard y a mí.

TERRY.-Quiero hacer borrón y cuenta nueva.

IAN.- Oye, estás deprimido. Estás pasando una pequeña depresión. Eso es todo.

TERRY.-Kate quiere que vaya al médico.

IAN.- No, no. Yo te ayudaré si me dejas.

TERRY.-Quiero contárselo a alguien, cumplir mi castigo y liberarme.

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