LOS LOBOS, Por Alberto de Pascual

Los lobos son animales salvajes que se alimentan de otros animales del bosque. Un día fui a cazar con Javier que es un chico de mi pueblo y pude ver cómo un lobo desgarraba una presa. Me quedé sorprendido por lo astutos que son. Javier me decía que normalmente no atacan a las personas, sino sólo cuando les asustan, pues como casi todos los animales, se defienden de los intrusos.

Javier me dijo que estos animales son como todos los animales salvajes: buscan un equilibrio en su ecosistema. Son como perros salvajes con los colmillos hacia adentro. A mí me encantaba conocer cada vez más detalles acerca de estos animales tan fascinantes.

Otro día que Javier y yo salimos al monte a cazar, nos encontramos con un lobo herido. Había caído en un cepo de hierro y estaba sujeto de una pata y rabioso. Nos enseñaba sus colmillos mientras alargaba el cuello y retraía los labios con gesto amenazador.

-No te acerques. Quédate muy quieto porque en cualquier momento se puede soltar y es muy peligroso –dijo Javier con gesto de preocupación.
-Qué pena ver sufrir así al pobre lobo. Cualquiera en su situación haría lo mismo. Es un desalmado el que ha puesto esta trampa.
-A lo mejor ha sido un pastor al que le está comiendo las ovejas.
-Puede ser, pero los lobos son animales en peligro de extinción y están protegidos. Habrá otras formas de solucionar el problema.

Bajamos al pueblo para avisar al guarda de la caza, con el que poco después regresamos al monte. El guarda llevaba una munición especial con la que, tras un tiro certero, anestesió al animal. Con el efecto de la anestesia el animal quedó paralizado en el suelo. Después procedimos a liberarle del hierro cortante que casi le había seccionado la pata derecha. Le curamos con Betadine abundante y nos retiramos tras unos arbustos hasta que se recobró del sedante.

-Ya parece que se despierta – dijo el guarda.
-Mira cómo se lame la herida – contestó Javier observando con sus prismáticos
-Ahora se ha puesto de pie y se adentra en la espesura. Yo creo que podemos regresar al pueblo con la conciencia tranquila –apostillé y nos volvimos al pueblo.

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