ESCENA DE VICKY, CRISTINA, BARCELONA

VICKY, CRISTINA, BARCELONA es una película escrita y dirigida por Woody Allen

SINOPSIS:  Vicky y Cristina son dos jóvenes norteamericanas que van a Barcelona a pasar unas vacaciones de verano. Vicky es sensible, racional y tiene intención de casarse; Cristina es apasionada y busca aventuras emocionantes; en realidad, no sabe muy bien lo que quiere, pero sabe perfectamente lo que no quiere. En Barcelona, ambas se ven envueltas en una relación poco convencional con Juan Antonio, un conocido pintor vinculado sentimentalmente a su tempestuosa exmujer.

Vicky, morena, y Cristina, rubia, cenan en un restaurante. Juan Antonio, pintor al que han visto en una galería de arte, se acerca a las chicas desde la mesa donde cena con amigos.

J.Antonio: ¿Americanas?

Cristina: Yo soy Cristina y ésta es mi amiga Vicky.

J.Antonio: ¿De qué color tienes los ojos?

Cristina: Azules.

J.Antonio: Me gustaría invitaros a venir conmigo a Oviedo.

Vicky: ¿Ir a dónde?

J.Antonio: Oviedo, el fin de semana. Salimos dentro de una hora.

Vicky: Pero, ¿dónde está Oviedo?

J.Antonio: Es un vuelo muy corto.

Vicky: ¿En avión?

J.Antonio: Sí.

Vicky: ¿Qué hay en Oviedo?

J.Antonio. Quiero ver una talla antigua que me inspira muchísimo.   Es una talla preciosa. Os encantará.

Vicky: Y nos pides que volemos contigo a Oviedo y volvamos.

J.Antonio: No. Pasaremos el fin de semana. Bueno, os enseñaré la ciudad y comeremos bien, beberemos buen vino, haremos el amor…

Vicky: Ya, ¿y quién va a hacer el amor, exactamente?

J.Antonio: Espero que los tres.

Vicky: ¡Dios mío!

J.Antonio: Pediré la cuenta.

Vicky: Este tío no se anda por las ramas. Oiga, señor, eso a lo mejor en otra vida.

J.Antonio: ¿Por qué no? La vida es corta, la vida es aburrida, la vida es dolorosa y esta es la ocasión de algo especial.

Vicky: Ya. ¿Y tú, exactamente, quién eres?

J.Antonio: Soy Juan Antonio, y vosotras sois Vicky y Cristina… ¿no? O quizá es al revés…

Vicky: Sí, sí. Podría ser al revés, la verdad, no importa, porque cualquiera de las dos podría calentarte la cama. Ya, ya lo entiendo.

J.Antonio: Bueno, las dos sois perfectas y preciosas.

Vicky: Oye, gracias pero no volamos para hacer el amor con cualquiera que nos invita a visitar las bellísimas ciudades de España.

J.Antonio: ¿Tu amiga siempre analiza todas las ideas que le proponen hasta arrancarle su encanto – ¿cómo lo diría? – de cuajo, a lo bestia?

Cristina: Y tengo que aclararte que en realidad mis ojos son verdes.

Vicky: ¡Dios! Oye, yo no llamaría a nuestra negativa a participar en tu oferta sexual ser superanalíticas. Si quieres proponernos cualquier otra actividad social tradicional como tomar una copa, me parece una idea perfecta. Pero si no, será mejor que te lleves la oferta a alguna otra mesa de por ahí.

J.Antonio: ¿Qué te ha ofendido de la oferta? ¿No será que las dos me parezcáis guapas y atractivas?

Vicky: ¿Ofenderme a mí? No. La encuentro muy divertida, en realidad irritante. ¿Pero es mi imaginación o…? Se hace un poco tarde…

Cristina: Me encantaría ir a Oviedo.

J.Antonio:  ¿Estás de broma?

Cristina: Creo que sería muy divertido. Deberíamos ir. Me encantaría ir.

Vicky: Cristina, por Dios, podemos discutirlo en otro momento.

J.Antonio: Sabes, cuando te he visto de lejos en la galería, me he fijado en que tienes unos labios preciosos, carnosos, muy sensuales.

Cristina: Gracias

Vicky: ¡Vale! Oye, yo… no sé. Si tú quieres ir…

Cristina: Lo que no te garantizo es lo de hacer el amor porque cambio mucho de humor.

J.Antonio: No lo negociemos como un contrato. He venido aquí sin subterfugios y os he presentado mi mejor oferta. Ahora espero que lo discutáis y me concedáis el placer de llevaros conmigo a Oviedo. Por suerte un amigo me presta su avioneta. Cabemos perfectamente los tres y soy muy buen piloto.

Vicky: Eso me tranquiliza mucho.

J.Antonio: Pensadlo.

(Se retira Juan Antonio)

Vicky: Espero que lo hayas dicho en broma.

Cristina: ¿Has visto qué tío tan interesante?

Vicky: ¿Interesante? ¿Qué tiene de interesante? Quiere llevarnos a las dos a la cama, pero se conformaría con cualquiera, en este caso, tú.

Cristina: Vicky, ya soy mayorcita. Si quiero acostarme con él, lo haré; y si no, no.

Vicky: Cristina, ese tío es un desconocido. Esto es precipitado incluso para ti. Y si no he oído mal, además, pegaba a su mujer.

Cristina: Pero, al menos no es uno de esos zombis clonados en cadena, ¿sabes? Y sería un buen modo de conocerle.

Vicky: No. De eso nada. No, no pienso ir a Oviedo con ese adorable maltratador de mujeres. Ni hablar. A ti te atrae su agresividad, pero a mí no. Y desde luego, no es nada atractivo.

Cristina: Pues yo lo veo muy guapo, tiene muy buena pinta. En fin, es muy sexy.

Vicky: A ti te lo parece porque eres una neurótica.

Cristina: Hay que admirar su propuesta sin rollos.

Vicky:  ¿Qué dices? Todo es puro rollo y yo no pienso ir a Oviedo. Primero, nunca he oído hablar de Oviedo; segundo, él no es ningún seductor; y tercero, aunque no tuviera novio y fuera libre para tener una aventura con un español, te aseguro que no elegiría a éste.

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