DIARIO: SIETE DÍAS DE A.R.

Día 27 de abril

Estoy preparando mi bolsa para pasar este fin de semana fuera de casa. La visita a Atapuerca me hacía mucha ilusión, pero ahora estoy preocupada por dejar sola a mi madre no se encuentra bien.

Día 28 de abril

Hoy me he levantado a las 6,30. Ya no recordaba la pereza que da. A las 12, 30 estamos en Atapuerca y de momento lo que vemos y sentimos es el diluvio que nos cae encima. Ha sido una pena pues por culpa de la lluvia, apenas hemos podido apreciar el trabajo que han hecho los arqueólogos.

Día 29 de abril

Domingo. Hoy Burgos ha amanecido sin lluvia. A las 10 nos espera la guía para visitar la Catedral, la Cartuja y el Monasterio de las Huelgas. Después de la comida, vuelta a casa. La guía ha sido estupenda, con gran conocimiento de todos los monumentos que hemos visitado y contestando a las preguntas extensamente. Se ve que disfrutaba con su trabajo.

Día 30 de abril

Lunes y puente, no tenemos clase. Me he levantado con un programa de estudio muy bien estructurado pero como de costumbre se fue al traste. Cuando volví del mercado y coloqué la compra, primera visita. Eran las 10,30, y la tercera se fue a las 13,30. La tarde no fue mucho mejor.

Día 1 de mayo

Fiesta del trabajo. Hoy me siento triste. Pienso en todas esas personas que lucharon durante años por un salario y unas condiciones en el puesto de trabajo dignas. También en ese grupo de mujeres que murieron encerradas en la fábrica. Si vieran que ahora, después de tanta lucha, estamos volviendo a unas condiciones y sueldos como los de hace un siglo, se morirían del susto.

Día 2 de mayo

Llevo a mi madre al dentista. Tenía hora a las 9,30, pero como de costumbre fuimos cuarenta y cinco minutos antes de la hora. Cuando volvimos estaba mi vecina esperándome para que le viera una falda. Cuando ella se fue, vino otra para ver si podía arreglarle una camisa de su marido. Cuando Celia se fue llegó mi prima, venía a traernos unas espinacas de su huerta. Cuando se fueron todas me cayó el sermón de siempre: que cuándo voy a decir que no a alguien, que si me creo una hermanita de los pobres, etc. etc. Lo peor, es que me tengo que callar porque un poco de razón tiene mi madre.

Día 4 de mayo

Hoy me levanté más temprano que de costumbre, pues quiero terminar el vestido de Marta para su cumpleaños, que es el martes día ocho. Después de comer he preparado el cartel del día del libro para clase. No sé qué dirá el profesor, pero a mí me gusta.

Día 5 de mayo

No está Gemma. He subido a ver a su gatito y a darle las medicinas. Es tan mayor que tengo miedo de subir y encontrarle muerto. Le he visto más triste y torpe que otras veces, además no ha ronroneado al acariciarle su cabecita. Después de la pastilla no me ha pedido mimos como siempre, se ha tumbado en su cojín cerca del radiador.

A.R.

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