LENGUAJE LITERARIO: FIGURAS LITERARIAS EN EL ROMANCE DEL RÍO DUERO, DE GERARDO DIEGO

Muchas personas disfrutan transformando experiencias reales en sentimientos poéticos. La contemplación de la naturaleza en primevera les permite evocar el nacimiento, la esperanza; el invierno les lleva a pensar en la fugacidad del tiempo y en la muerte, las estrellas, de un amor lejano, etc. Muchas personas tienen sentimientos poéticos, pero sólo algunas los transforman en poesía.

Gerardo Diego, un gran poeta español de la Generación del 27, un día cualquiera, contempla la ciudad de Zamora desde la margen izquierda del río Duero.  Lo que ve, objetivamente, se podría describir así:

El río Duero pasa junto a la deteriorada muralla de Zamora, que se levanta en su margen derecha. Hay poca gente por la zona. El agua suena y forma espumas blancas al rebosar por los canales que proporcionan energía a varios molinos harineros, aceñas, instalados en el cauce. Después, el río se remansa y en su superficie se refleja la ciudad.

Pero su alma de poeta transforma esa visión, la llena de elementos subjetivos, evocaciones que toman forma en su Romance del Río Duero:

Río Duero, río Duero,
nadie a acompañarte baja,
nadie se detiene a oír
tu eterna estrofa de agua.

Indiferente o cobarde
la ciudad vuelve la espalda.
No quiere ver en tu espejo
su muralla desdentada.

Tú, viejo Duero, sonríes
entre tus barbas de plata,
moliendo con tus romances
las cosechas mal logradas.

Gerardo Diego aporta una visión subjetiva determinanda por sus experiencias personales anteriores y por su condición de poeta. Para dar forma a sus sentimientos ha utilizado la lengua de todos, incoptorando los recursos literarios que cualquiera puede aprender:  la escritura en verso y una serie de figuras literarias o trucos del escritor para embellecer el lenguaje, como son:

  1. El Apóstrofe: Se dirige a seres animados o inanimados, presentes o distantes me­diante preguntas o exclamaciones vehementes . Ej.: Tú, viejo Duero…
  2. La reduplicación: Repite seguida la misma palabra. Ej.: Río Duero, río Duero…
  3. La anáfora: Repite la misma palabra al comienzo de varias frases o versos. Ej.: Nadie a acompañarte baja, nadie se detiene a oír…
  4.  El hipérbaton: Cambia el orden habitual de los complementos en la oración. Por ejemplo, el verbo al final de la frase: Nadie a acompañarte baja.
  5. La hipérbole: Exagera al hablar. Ejemplo: nadie se detiene.
  6. La personificación: Atribuye a seres inanimados comportamientos o sentimientos propios de los seres vivos. Ejemplo: Tú, viejo Duero, sonríes.
  7. La comparación: Explica las características de algo por similitud con otra cosa. Ej.: la muralla vieja parecía una boca desdentada.
  8. La metáfora: Sustituye una palabra por otra, no sinónima, con la que guarda una relación de parecido. Ejemplo: estrofa (por rumor) de agua, tu espejo (por superficie), muralla desdentada (por hundida), barbas (por cascadas) de plata (por blancas), moler con romances (por la fuerza del agua).

Ahora, te propongo que describas subjetiva y literariamente a una persona o un paisaje utilizando las figuras literarias que encontramos en el Romance de Gerardo Diego. No es necesario que lo hagas en verso, a no ser que ya lo domites. Mucha suerte.

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