RELATO FANTÁSTICO SIGUIENDO UNA ESTRUCTURA TRADICIONAL

El siguiente relato es el resultado de una propuesta de trabajo en la clase de Lengua.

LAS VOCES DEL SUEÑO

Había una vez una joven llamada Carla. Vivía con su madre fuera de la ciudad. Un día se levantó muy angustiada por los gritos de alguien que pedía socorro mientras trataba de liberarse de alguien. Corriendo, fue a ver qué pasaba pero llegó tarde. Unos hombres se habían llevado a su madre. “¿Qué querrán hacer con ella?“, pensó. Muy acelerada, se vistió y salió en su busca. No podía dejar que a la única persona que tenía en la vida desapareciera.

Días después llegó a un pueblo. Por las descripciones que ella daba, nadie sabía nada. Un anciano bastante desaliñado se acercó.

–Tienes los mismos ojos que tu madre, Carla.

–¿Cómo sabe mi nombre, anciano? ¿De qué conoce a mi madre?

–Es una historia muy larga… Toma mi mano y te ayudará a encontrar el camino.

Un escalofrío le recorrió el cuerpo. Se sentía distinta después de haber dado la mano aquel anciano.

Después de un largo día andando, se sentó a descansar cerca de un arroyo, se acomodó y calló en un profundo sueño. Tras varias horas, se levantó de un impulso. En el sueño había hablado con su madre. Se sentía muy cerca de ella. Alguna fuerza sobrenatural le había transmitido aquel viejo. Sobresaltada por una mano que le estaba acariciando el cabello, se volvió y vio a varios hombres rodeándola. No supo de dónde sacó la fuerza, pero se levantó, propinó una gran patada a uno de ellos y salió corriendo de allí. Los hombres no dejaban de perseguirla y ella no sabía qué hacer. Unas voces en su cabeza no dejaban de hablarle. Así que, hizo caso a lo que las voces le decían. La guiaron hasta una caseta abandonada en medio del bosque. Se aseguró de que no hubiera nadie, que aquellos hombres no estuvieran cerca y entró.

–¿Madre eres tú? -preguntó angustiada.

–¿Carla? ¡Estoy atada, hija! Ven antes de que vuelvan -gritó.

Con ayuda de un cuchillo, cortó las cuerdas que cubrían sus manos y pies, y salieron las dos de allí sollozando y corriendo a la vez.

Por el camino de vuelta a casa, Carla le contó a su madre las cosas extrañas que había experimentado tras tocar la mano de aquel anciano. Lo que ella no sabía es que aquel anciano era su abuelo muerto hacía muchos años, y que su familia tenía unos poderes especiales para ver las cosas tras los sueños, por eso ella había encontrado el camino tan rápido. Después de dos días a pie llegaron a casa. Las dos se abrazaron victoriosas.

PALOMA CALVO

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