MI VIAJE A MIJAS

En Febrero empezamos a planear el viaje. Al principio el plan era coger dos apartamentos, uno para mi novia Marta y para mí y otro para mis padres. Después de un mes nos llamaron para anular uno de los dos apartamentos al comentarnos que uno de ellos estaba en obras y no era posible su utilización. El esperado día llego el 6 de Julio cuando el calor en Guadalajara era insoportable, a lo que había que sumar las ganas de las vacaciones. Pusimos rumbo a Málaga con la furgoneta de mi padre cargada de cosas.

El viaje se hizo muy corto gracias a que salimos bien temprano por la mañana y como nos acostamos tarde dormimos poco y casi todo el viaje nos lo pasamos durmiendo. Cuando llegamos a Mijas Costa nos acabamos perdiendo y pasamos por una calle donde un hombre había asesinado a su mujer y su hija. Nos impacto un poco lo ocurrido y el tener que pasar días al lado de una casa donde había pasado todas aquellas tragedias.

Al llegar al apartamento y colocar todas las cosas nos dimos cuenta de que eran las cuatro y nos fuimos a comer a un restaurante muy bueno, estaba todo lleno de ingleses. Todos nos pedimos una rica ensalada mixta y unos calamares fritos con patatas fritas. Al estar tan cansados decidimos volver al apartamento y pasar lo que quedaba de tarde en la piscina del recinto de nuestro apartamento. El agua estaba bien calentita y es por eso que cada vez que íbamos salíamos con los pellejos arrugados. Al día siguiente bien temprano nos levantamos y preparamos unos bocadillos para irnos a pasar el día a la playa. Nos encontramos con varias playas, unas de rocas y otras de arena fina. Al final de la semana de vacaciones acabamos por recorrernos todas y ver cuál era la mejor. Todas tenían espetos, y el olor a sardinas era lo más característico de esta ciudad.

Aunque estábamos todos en un apartamento, mi novia y yo hacíamos vidas separadas porque decidimos ir como parejas  y pasar nuestro primer viaje juntos, así sería más significativo y nunca lo olvidaríamos. Nos íbamos de cena todos los días a la playa a probar los manjares que nos ofrecían.

Dentro del recinto de los apartamentos había una recepción donde encontramos actividades organizadas por la empresa. Nos decidimos por dos cuyos folletos tenían muy buena pinta, uno era de un acuario de tiburones y peces extraños y el otro era del parque acuático de Mijas. Nos levantamos pronto, nos pusimos el bañador y salimos rumbo al acuario de peces donde nada más llegar ya sabíamos que nos lo íbamos a pasar en grande. El acuario era un laberinto lleno de ventanas muy gruesas en la que en cada sitio veías distintas especies de animales. Llegamos a ver muchas especies entre ellas tiburones, rayas, ranas venenosas, tortugas gigantes, etc. Acabada la visita, fuimos a comer y a pasar la tarde en la playa hasta que nos cansamos. La segunda actividad, en el parque acuático, nos gustó más que la primera ya que se trataba de tirarse con flotadores por los tubos hasta terminar en una piscina. También había gente cantando y bailando para animar más aún el día. La piscina de olas fue lo mejor sin duda y estábamos muy atentos a la sirena; en cuanto sonaba salíamos corriendo para no perdernos ni una sola ola. Terminamos el día comiendo una rica hamburguesa en el MacDonals y quemados hasta las cejas.

Al final de la semana, llegó lo peor porque sabíamos que a la tarde siguiente volveríamos a Guadalajara, sería el fin de nuestras vacaciones en la playa. Temprano por la mañana empezamos a recoger todo y a dejar el apartamento bien limpio y recogido, así, cuando llegara la hora de irnos, sólo tendríamos que cargar las cosas en la furgoneta. Mi padre pensó que a la vuelta iríamos más vacíos pero no fue así, ya que hábiamos comprado bastantes regalos para nuestros seres queridos. El viaje fue bastante más pesado que el de la ida porque no nos dormimos nada y tuvimos que parar a comer en un restaurante de carretera en Lucena. Al llegar todos estaban esperándonos felices de tenernos de vuelta y nos pusimos a repartir los regalos que con cara ilusionada cada uno iba aceptando. Mereció la pena este viaje y nos quedamos con muy buen sabor de boca, así que esperemos repetir el próximo año, ya sea en el mismo sitio o en cualquier otro.Aunque el próximo año iremos solos porque ya tendré vehículo propio.

LUIS ALBERTO DE PEDRO VALENTÍN

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